
DESCRIPCIÓN
La trucha -Salmo trutta- es un pez del género Salmo, de la familia de los Salmónidos dentro del orden de los Salmoniformes, que se extiende por Europa, de donde es originaria, Norte de África y Oriente Próximo. La trucha común es una forma sedentaria denominada Salmo trutta fario, por oposición a los "reos" (= Salmo trutta trutta), ejemplares existentes en los ríos atlánticos, que son anadromos: emigran al mar y remontan los ríos en la época de puesta. Vive en los ríos y arroyos de montaña. Desde la década de 1960 la trucha está en franca regresión, debido a la contaminación de las aguas procedente de los vertidos. Es un pez pequeño, que en los cursos de agua menores no suele alcanzar más de 15 a 20 cm, mientras en los grandes puede alcanzar 50 cm, con un peso de entre 1 y 1,5 Kg.
Tiene un color grisáceo azulado, con pintas más oscuras y densas en el lomo y algunas pintas rojas en los costados y tiene irisaciones amarillo-azuladas. Sin embargo, la trucha más abundante y la que se vende en las pescaderías no es la común, sino la arco iris, que tiene una banda purpúrea en el costado y manchas negras en la aleta caudal. Es la trucha más conocida por ser la criada y desarrollada en las piscifactorías, de donde a veces escapan ejemplares a los ríos.
DISTRIBUCIÓN ESPACIAL Y MEDIO NATURAL
La trucha común es originaria de Europa y ha estado presente en una gran parte de los ríos de montaña y llanura europeos; sin embargo, ha ido retrocediendo a consecuencia de la disminución de los caudales de agua y de la contaminación de los ríos, de tal manera que ha llegado a desaparecer de las áreas de llanura, bien porque no hay suficiente oxígeno en el agua o porque se interrumpe el flujo debido a las extracciones para el regadío... En Castilla y León habitaba en todos los ríos de Montaña y en otros muchos de llanura, como se constata en el Diccionario de Madoz, pero se ha reducido su población drásticamente. Los ríos de la vertiente leonesa de la Cordillera Cantábrica han constituido uno de los hábitats más atractivos para este salmónido y ha sido proverbial su riqueza en truchas, aunque hoy se encuentran absolutamente menguados.
Las truchas son peces amantes de aguas puras, cristalinas, bien oxigenadas, lo que es propio de ríos y arroyos de Montaña, con fuertes pendientes. Buscan los entornos tranquilos, al lado de las corrientes producidas por rápidos, pero siempre que haya lechos rocosos. Son peces omnívoros, que se alimentan de lo que capturan en el agua, principalmente de organismos acuáticos, aunque también de algunos terrestres, como los insectos que revoletean por encima del agua durante los meses de primavera y verano. Intentan capturar todo lo que pueden con el mínimo esfuerzo; comen peces pequeños, renacuajos, crustáceos, gusanos... y lo hacen siempre sobre un área determinada, pues las truchas son peces territoriales.
SISTEMAS DE REPRODUCCIÓN
La trucha común tiene un período de freza que abarca desde noviembre hasta febrero. El número de huevos varía según la edad y talla de las hembras, de modo que las más fecundas suelen ser las de 2 a 3 años de vida, con una longitud aproximada de unos 25 cm, seguidas de las de 3 a 4 años, con unos 30 cm. En estas edades pueden poner entre 5.000 y 8.000 huevos por hembra y año, aunque obviamente, una gran parte de los huevos y de los alevines fracasa, bien por avenidas, por enterramiento en el fango, por predadores de todo tipo. Con esta fecundidad se pueden conseguir unas densidades de 0,33 individuos por m2 de río y una productividad de trucha de 4,39 gramos por m2, aunque habitualmente son mucho menores (Fernández y Sánchez, 1996, 16).
ASPECTOS ECONÓMICOS, CUALIDADES
El valor de las truchas capturadas en Castilla y León es bajo, a tenor de los datos que publica el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, que para el año 1996 ascendían a 221 millones Ptas, sobre un total de 1.938 millones en España. Aunque el número real capturado sea mucho mayor que el declarado (1,1 y 12,3 millones de truchas en Castilla y León, y en España), estos datos demuestran la escasa entidad y valor de la trucha como especie pescable.
La trucha de río se suele consumir en fresco por los pescadores que la capturan o entre la gente de su entorno familiar y social. Dado que está prohibida su comercialización, es ocioso hablar de las formas de presentación. Únicamente cabe añadir que, aunque el número de truchas capturadas es muy pequeño, estando prohibido capturar más de 6, algunos pescadores las congelan para obtener platos que permitan celebraciones con familiares o amigos. El valor de la trucha común radica en su tersura, suavidad, aroma, sabor exquisito, en contraste con la trucha de piscifactoría.
PROBLEMAS Y PERSPECTIVAS
El gran aprecio tradicional por la trucha y por su pesca no se ha perdido entre la población. La recuperación de la trucha común es posible y viable. Puede reportar grandes beneficios económicos.
Al igual que los productos silvestres, como las setas, y ante el auge creciente de todo lo natural, representan Una buena oportunidad para potenciar el turismo rural, sobre todo si se cuidaran más los vertidos a los ríos.